jueves, 24 de diciembre de 2009
domingo, 6 de diciembre de 2009
"El sisteme educativo de Stanislavski que obliga al actor a la verdad y le enseña a comportarse naturalmente en el escenario no contradice cualquier estilo de expresión artística que el actor pudiere adoptar luego. El aprendizaje de la naturalidad es una base indispensable (...) Después de la naturalidad pueden empezar el arte y el estilo, pero sin naturalidad no empiezan nunca."
Fressler, Oscar, 1960: Lo que podríamos aprender de Stanislavski y Brecht en Teatro y Universidad. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Tucumán.
domingo, 29 de noviembre de 2009
Stanislavski, Constantin, 1986: Trabajos Teatrales Correspondencia. Editorial Quetzal, Buenos Aires.
viernes, 23 de octubre de 2009
Mi pieza comienza con el actor que baja al patio de butacas y estrangula a un crítico, y lee en voz alta, de un pequeño cuaderno negro, todas las humillaciones sufridas que ha anotado. Luego vomita sobre el público. Después de lo cual, se va y se pega un tiro en la frente.
Diario de trabajo, 19 de junio de 1964
Tomado de: Imágenes de Ingmar Bergman.
jueves, 15 de octubre de 2009
martes, 15 de septiembre de 2009
Yoshi Oida, 2002, Un actor a la deriva. Trad. Fernando Bercebal
jueves, 10 de septiembre de 2009
viernes, 21 de agosto de 2009
Citado por Marita Foix: Peter Brook Teatro Sagrado y Teatro Inmediato.
viernes, 14 de agosto de 2009
Quiero iniciar evocando unas bellas palabras de Peter Sloterdijk, porque en su aliento puedo hallar el tono adecuado de la escena:
El que no es prisionero de su autodefinición ni prisionero de su autonegación es libre. El que conoce la libertad nace a sí mismo como un niño nace al mundo... Hace de su vida una expedición a las regiones inexploradas del Ser que se encuentran entre la sinceridad y el don de la inventiva...
La convocatoria que nos reúne alude al combate de un posible desdoblamiento Yo contra mí , que al parecer presupone muchas cosas, inusitadas unas, convencionales otras, unas herméticas, abiertas otras. Es una metáfora pero es también una estructura, invita al transcurrir libérrimo y oculta sus trampas sin advertencia. Presupone por ejemplo la existencia de la autocrítica, cuya posibilidad necesariamente presupone a su vez la posibilidad de la crítica, cuya razón de ser presupone la existencia autónoma de la obra de arte, que a su vez presupone genealógicamente la existencia del artista, que es aquella condición que la persona alcanza por virtud precisamente de la existencia de la obra, y presupone que ésta es susceptible de ser reconocida como tal más allá de la persona del artista, distinto él mismo de la obra y distinta a su vez su condición de persona de su atribución artística.
Un laberinto, en efecto. Y los laberintos son metáforas, pero son también estructuras arquitectónicas inventadas para jugar al extravío o para asegurar en lo oculto los secretos. Prisión y trampa, juego en el que se sucumbe del extravío al placer.
El mito nos cuenta que el enigma fue vencido por las alas postizas de Ícaro y el hilo que fue desnudando a Ariadna. En ambos casos, salir del laberinto resultó una trampa peor: para Ícaro fue el vacío, para Ariadna fue Naxos, la isla obsesiva del pensamiento circular.
viernes, 31 de julio de 2009
En el enlace referido arriba, se encuentra toda la información sobre el proyecto teatral de 2666. Además, sobre 2666 pueden leerse los siguientes comentarios:
The New York Review of Books - The Triumph of Roberto Bolaño
La Novela Póstuma de Roberto Bolaño
Roberto Bolaño - 2666
2666 - New York Times
martes, 30 de junio de 2009
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La bailarina y coreógrafa Pina Bausch (Solingen, 27 de julio de 1940) ha muerto hoy a los 68 años, cinco días después de que se le diagnosticara un cáncer."Estuvo hasta el mismo domingo en escena con su compañía de danza", ha explicado Ursula Popp, portavoz de la Ópera de Wuppertal, donde Bausch era coreógrafa residente.
Consagrada como una de las figuras fundamentales de la danza contemporánea del siglo XX, su influencia sobre más de tres generaciones de coreógrafos de todo el mundo atestigua la singularidad de su talento. De hecho, se la considera como eje de la cristalización del la llamada danza-teatro (o teatro-danza, según otras definiciones), una manera de concebir el espectáculo desde una óptica compleja, abierta y no lineal.
Desde fines de los años setenta radicada como coreógrafa residente de la Ópera de Wuppertal, la compañía que nucleó a su alrededor se nutría de bailarines de diversas disciplinas y de todas partes del mundo. Una de sus integrantes originales y que aún se mantenía a su lado, es la madrileña Nazaret Panadero.
Philipine Bausch empezó su formación en 1955 en la Folkwangschule de Essen (institución a la que se mantuvo ligada siempre) con Kurt Jooss y Sigurd Leeder. Cuando se graduó en 1959 obtuvo la primera beca concedida a una bailarina alemana para ir a la Julliard School de Nueva York, de donde pasó a la compañía de Paul Sanasardo. Otra etapa americana suya fue al lado de Paul Taylor, con quien estrenó en 1961 Ballet Tablet. En la época neoyorkina de Bausch encontramos las bases de su estilo y de su sistema creativo; su pasión por la ópera antigua parte de su tiempo dentro de la Metropolitan Opera y de aquella experiencia nacerán piezas de repertorio hoy consagradas mundialmente como Ifigenia en Taúride u Orfeo y Eurídice (ambas de Gluck). Su Consagración de la primavera pasó a formar parte del repertorio de la Ópera de París y su breve Café Müller (1978) fue filmado con su hierática danza singular. Pasado mañana estaba previsto el desembarco de la compañía en el Festival de Spoleto con la reposición de una de sus últimas obras corales: Bamboo.
Sus últimas visitas a Madrid, fueron primero al Teatro de La Zarzuela en 2006 y después en 2008 el Nuevo Teatro de San Lorenzo de El Escorial. Pina Bausch tenía previsto inaugurar el proximo Festival de Otoño de Madrid el 4 de noviembre con la Kontakthof (1978).
Tomado de Diario El Pais. ROGER SALAS - Madrid - 30/06/2009
Otros sitios de interés.
viernes, 5 de junio de 2009

Jerzy Grotowski, célebre director de escena polaco y teórico teatral visionario y de gran audacia innovadora, murió el pasado jueves, a los 65 años, en su casa de Pontedera, junto a Pisa, en Italia. Nació en 1933 en Rzeszow, estudió en Cracovia y Moscú y alcanzó fama e toda Europa en los años sesenta, con los montajes fuera de norma de su laboratorio de Wroclaw. Se exilió de Polonia en 1982, trabajó tres años en París y se instaló definitivamente en Italia en 1985. En este país y en talleres que organizaba con grupos marginales en Nueva York prosiguió hasta su muerte, completamente apartado de la vida teatral convencional. Su dedicación a formar actores ocupó casi totalmente los últimos años de su vida, en los que no hizo ningún montaje, concentrándose en estudios de experimentación escénica.
Desnudez, despojo, pobreza, severidad, renunciamiento; y transgresión, intimidad, transubstanciación, ritualidad. Y "la vía negativa"... Ocho, diez palabras, aparecen continuamente en los textos que Grotowski entregó al teatro en los años sesenta, setenta. Quien me da la noticia de su muerte, me dice: "No sabía que era tan joven".Nació en 1933; pero había desaparecido mucho tiempo atrás. La edad de un artista no se cuenta desde que nace, sino desde que deja de aparecer, de ser tema, de estar en activo: y él estaba recluido en Pontedera, Italia, en el Centro de Trabajo Jerzy Grotowskj, donde recibía pequeños grupos a los que transmitía, ahora, la esencia de su método. Así se ha hecho más viejo de lo que era.
Ya apenas tenía influencia; o, por más exactitud, había perdido toda la difusión y admiración que tuvo en la Polonia comunista. Es posible que en ese tipo de regímenes fuertes, duros y vigilantes se cree una escuela literaria y artística, resistente, antimaterial, y que se extinga con el sistema. Polonia fue riquísima con él, con Gombrowicz y sobre todo con Kantor, que supo hacerse internacional para el público, o para un gran público medio, mientras Grotowski se quedaba en una fuerza intelectual.
Humanidad
En España le amaban algunos creadores de teatro. Como a Brecht o al viejo Stanislawski, que fueron anteriores pero que, sin embargo, perduran. Era lógico, y éste, en los buenos años de Grotowski, era un país con un régimen bajo el cual el teatro era decorativo, enfático, clasista; cuando no burdo, zafio, subarte. Estoy empleando demasiado la palabra arte, o artístico, que era precisamente algo de lo que renegaba Grotowski; pretendía una elementalidad y una humanidad directa. No está sin embargo claro que la contracultura no sea, sobre todo, cultura, e incluso una sobrecultura, exquisita y difícil: ni que el teatro "despojado" de Grotowsk:i haya conseguido nunca ser un teatro desnudo.
Aquí se acudió a él como a uno de los clavos ardientes a los que agarrarse en medio del de sastre. No se consiguió, ninguno de los movimientos que se cultivaron, se iniciaron, se mezclaron o se hicieron híbridos en los históricos y nunca suficientemente reconocidos teatros de grupo, o de ensayo, pasaron al público. Eso sí, con Grotowski al frente alcanzó la destrucción de los "cuarenta años de teatro de la derecha", como decía el crítico de Triunfo, Monleón, pero no se pudo poner nada en su lugar. Así estamos. Y estamos, también, fuera de las otras escuelas teatrales que siguieron en el mundo.
La desnudez, decía Grotowsky, es una revelación del ser humano; si el teatro deja de ser lo que es estético, o lo que es público, y se convierte en el territorio en el que hemos de enfrentamos con nuestra propia realidad, si lo desvelamos, conseguiremos no solamente la desnudez de la piel, sino "de todo el hombre, del ser humano". Para ello, la base es la personalidad del actor. Es él, en tanto que "hijo del género humano": este "hijo del hombre" —fuera de todo concepto religioso— quien tiene que dar la prueba de la desnudez, la sexualidad, el desarme, la sinceridad: dentro de la integridad de ser humano. "Desnudo hasta el final, aun que en el ejercicio público de su acto esté velado por la ropa".
Filosofía
Prácticamente, esta filosofía del teatro —o de la misma filosofía, o de la poesía o la pintura: todo es aplicable en esas alturas del arte— había que verla en sus espectáculos: en los Faustos —el de Marlowe, el de Goethe, en las revisiones de Hamlet o en Calderón (El príncipe constante): pero pronto encontró que incluso en la representación, incluso en algunas obras maestras que consiguió con la escuela de actores, se podía crear la impureza; que el tópico y la repetición podrían empañar el resultado. Dedicó su taller a actividades parateatrales: se dedicó él mismo a la pedagogía, a las conferencias, a las lecturas y los libros. Como todos los grandes creadores de las artes, era irrepetible: cuando desaparecen, o cuando caen, es su obra la que queda, y pocas veces su teoría. Se aprende de lo que hizo más que de lo que dijo.
Tomado del Diario EL PAÍS. Escrito por Eduardo Haro Tecglen.
Otras notas relacionadas: La Pobreza como riqueza. Una búsqueda irrepetible.
lunes, 25 de mayo de 2009
Organiza en 1991 con el productor Willi Lindemann en la ciudad de Idar Oberstein, Alemania el Festival Internacional de Teatro Surrealista.
En sus diversos viajes por el mundo tendra contacto personal con artistas como Julian Beck, Judith Malina, Stephan Schulberg del “Living Theatre”, Alejandro Jodorowsky, Jerome Savary, Andre Gintzburger, Peter Bu, Marcel Marceau, Peter Brook, y Rolando Prusak, entre otros. Desde 1992 produce y dirige videos artisticos
y educativos. Actualmente Benito Gutmacher esta radicado en la ciudad de Freiburg, Alemania
esta casado y tiene cuatro hijos.
Ver las demás partes del documental...
martes, 12 de mayo de 2009
Grotowski sobre Cieslak
Thomas Richards: Trabajar con Grotowski sobre las Acciones Físicas. Trad. M. Rosich. Barcelona: Alba.
miércoles, 6 de mayo de 2009
Chesterton
martes, 28 de abril de 2009
la renuncia al gesto simple,
una fatiga sorprendente y central, una suerte de fatiga aspirante. Los movimientos a rehacer, una suerte de fatiga mortal, de fatiga espiritual en la más simple función muscular, el gesto de tomar, de prenderse in-
conscientemente a cualquier cosa,
sostenida por una voluntad aplicada.
Una fatiga de principio del mundo, la sensación de estar cargando el cuerpo, un sentimiento de increíble fragilidad, que se transforma en rompiente dolor,
un estado de entorpecimiento doloroso, de entorpecimiento localizado en la piel, que no prohíbe ningún movimiento, pero que cambia el sentimiento interno de un miembro, y a la simple posición vertical le otorga el premio de un esfuerzo victorioso.
Localizado probablemente en la piel, pero sentido como la supresión radical de un miembro y presentando al cerebro sólo imágenes de miembros filiformes y algodonosos, lejanas imágenes de miembros nunca en su sitio. La suerte de ruptura interna de la correspondencia de todos los nervios.
Un vértigo en movimiento, una especie de caída obliqua acompañando cualquier esfuerzo, una coagulación de calor que encierra toda la extensión del cráneo, o se rompe a pedazos, placas de calor nunca quietas.
Una exacerbación dolorosa del cráneo, una cortante presión de los nervios, la nuca empeñada en sufrir, las sienes que se cristalizan o se petrifican, una cabeza hollada por caballos.
Ahora tendría que hablar de la descorporización de la realidad, de esa especie de ruptura aplicada, que parece multiplicarse ella misma entre las cosas y el sentimiento que producen en nuestro espíritu, el sitio que se toman.
Esta clasificación instantánea de las cosas en las células del espíritu, existen no tanto como un orden lógico, sino como un orden sentimental, afectivo.
(que ya no se hace):
las cosas no tienen ya olor, no tienen sexo. Pero su orden lógico a veces se rompe por su falta de aliento afectivo. Las palabras se pudren en el llamado inconsciente del cerebro, todas las palabras por no importar qué operación mental, y sobre todo aquellas que tocan los resortes más habituales, los más activos del espíritu».
Lectura recomendada: Las Voces de Artaud (Jacques Derrida) »»»
viernes, 24 de abril de 2009
martes, 21 de abril de 2009
[...] Basta con remontarse a sus mismos orígenes. Sabemos, aunque sólo sea con cierta aproximación por la ausencia de documentos sobre el tema, que una de las matrices del teatro, de la representación teatral, es la religiosa, la ritual. Hablo del famoso momento en el que, en la ejecución de un rito de carácter colectivo, se separa físicamente del coro un sumo sacerdote que inicia, primero con el coro y luego consigo mismo y con otros, ese diálogo conflictivo que luego se convierte en teatro, en el sentido de todo su existencia.
[...] Hechicero, chamán. Ahora el personaje del hechicero, del chamán (se percibe de forma intuitiva, de oído) sugiere de inmediato esa dimensión patalógica a la que me refería antes. Por lo que sabemos, por lo que nos dicen los etnólogos, ¿qué era ese hechicero en la sociedad primitiva? Un individuo dotado de virtudes especiales, simuladas o verdaderas, eso no tiene importancia. Un individuo al que se le atribuía una función especial, activa, que le permitía sobrevivir en el seno de la comunidad, encontrar en ella su sitio, su utilidad y su función social. Probablemente sus cualidades activas iban acompañadas de ciertas carencias y de ciertas habilidades, incluso en el plano físico, en el plano, precisamente, de la salud. Enfermedades especiales, recurrentes, como la locura. La locura, por ejemplo, es una enfermedad que suele asociarse con frecuencia a la figura no sólo del hechicero, sino también diría yo del vidente, del parapsicólogo, de cuantos actúan en un campo que no es del todo atribuible al comportamiento de la vida normal. La epilepsia, por ejemplo, la ceguera. No es casual que muchos personajes dramáticos, figuras videntes, empezando por Tiresias, se vean afectados por algunas de estas enfermedades específicas. El hechicero es el antepasado más probable del actor, incluso desde un punto de vista técnico, diría yo. Es el oficiante, el sacerdote, el intérprete de la voz divina, y luego será el actor poeta de las primeras formas dramáticas. En cualquier caso es un sendero que conduce al misterio, a una incógnita que no es extensible, que debe de mostrarse en cada caso a través del rito».
Vittorio Gassman: Sobre el Teatro. Conversación con Luciano Lucignani. Trad. C. Filipetto. Barcelona: Acantilado. 2003.
viernes, 20 de marzo de 2009
La locura se puede definir, muy brevemente, como una regresión al abismo de la visión o, en otras palabras, al cuerpo humano que ésta gobierna. En efecto, la zona occipital, que regula el desarrollo de la visión controla, según mi hipótesis, el cerebro, y el cerebro controla todo el cuerpo. De ahí que sea tan importante lo que Lacan minimizaba como “ inconsciente escópico”, y esa mirada a la que el dicho psicoanalista apodara “objeto a minúscula”. Por el contrario, la mirada es un infinito. Contiene imágenes en forma de alucinaciones que son lo que Jung llamara “arquetipos” y Rascowski “visión prenatal”. Ferenzi habló del inconsciente biológico: por muy increíble que parezca, ése está contenido en la mirada en forma de alucinaciones. La magia, el inconsciente antes de Freud, lo sabía: “Fons oculus fulgur”. Freud también decía que el inconsciente se crea a los cuatro o cinco años; en efecto, los niños padecen dichas alucinaciones de una forma natural: ahí el retorno infantil al totemismo, del que hablara también el fundador del psicoanálisis.
Pero el cuerpo humano, que, salvo para los niños, es un secreto, no contiene igualmente alucinaciones olfativas, aunque éstas no remitan a inconsciente metafísico o junguiano alguno de la especie o, en otras palabras, a su pasado, en el que los dioses están bajo la figura de totems, pues no en vano la palabra “zodiaco” significa en griego animales. Dioses estos, pues, corporales, hijos del Sol y de la Tierra.
He aquí, por con siguente, que el cuerpo contiene la locura y como el único cuerpo entero que existe es el cuerpo infantil, es por tal motivo que la esquizofrenia tuvo por primer nombre “dementia praecox” o demencia traviesa. Respecto a la paranoia, su problemática es triple o, en otras palabras, quiero decir que existen tras tipos de paranoia pura; uno de los tipos de paranoia, cuyo síndrome es el delirio de autorreferencia, nos reenvía al problema de que el psiquismo animal es colectivo, y ése es el magma alquímico, en cuyo seno se hunde tal género de paranoico. El otro género de paranoico es el que proyecta su agresividad, con frecuencia, sobre su mujer en el delirio de los celos. El tercer género de paranoico es el que, según ya dijo Edwin Lemert, tiene realmente perseguidores. Ése es el acaso al que yo llamo el caso de Jacobo Petrovich Goliadkin (el protagonista de El doble de F. M. Dostoyewski). Es un sujeto con frecuencia deforme, enano o simplemente raro, o tan oscuro como Dreyfuss, que es víctima de agresiones, humillaciones y vejaciones por parte de sus amigos o compañeros de oficina –o, a veces, de un portero, o sencillamente de un camarero-, y que para dar sentido estético a su vivencia se inventa a los masones, o a la C.I.A., metáforas que reflejan a tan sombríos compañeros.
Las otras locuras son frecuentemente producto de la psiquiatría: tal es el caso de las alucinaciones auditivas, que no existen en estado natural alguno y que son producto de la persecución social o psiquiátrica, con sólo prestarnos la ayuda de su espejo. Pasemos ahora al caso de Dreyfuss; el caso Dreyfuss, en verdad, fue, como el mío, un caso muy extraño. Ni yo ni él entendimos el origen de la persecución; su naturaleza, sin embargo, o su mecanismo puede definirse como el efecto “bola de nieve”: se empieza por una pequeña injusticia y se sigue por otra y por otra más aún hasta llegar a la injusticia mayor, la muerte. O bien como en el lynch empieza uno y continúan todos. Así, yo he sido la diversión de España durante mucho tiempo y, a la menor tentativa de defenderme, encontraba la muerte, primero en Palma de Mallorca en forma de una navaja y, luego, en el manicomio del Alonso Vega (Madrid) en forma de una jeringa de estricnina; pero todo por un motivo muy oscuro, no sé si por mi obsesión por el proletariado, nacida en la cuna de la muerte, o bien, por miedo a que desvelara los secretos de un golpe de Estado en que fui utilizado como un muñeco, y en el que los militares tuvieron, primero, la cortesía de apodarme “Cervantes”, para llamarme después, en el juicio, “el escritorzuelo”. Pero no son sólo los militares los que me usaron; en España me ha usado hasta el portero para ganarse una lotería que de todos depende, porque el psiquismo animal es colectivo, y éste es el motivo de que el chivo expiatorio regale gratuitamente la suerte, en un sacrificio ritual en pleno siglo XX, en nombre de un dios que ya no brilla, sino que cae al suelo herido por las flechas de todos. Ese dios al que odian por una castidad que ha convertido al español en un mulo y en una mala bestia. Al parecer a toda España han rodeado amorosamente a la muerte entre sus brazos, y la prefieren al sexo y a la vida.
Que ella les dé al fin su último beso en la pradera célebre del uno de mayo.
sábado, 21 de febrero de 2009
Hay que aceptar, no sin horror trágico, que cumplido el siglo de tan entrañable suposición premonitoria, lo que ha sucedido es casi exactamente lo contrario. El atentado del arte a favor de aquel exceso de vida dionisiaco ha fracasado y ha triunfado el atentado contra la soberanía espiritual del arte convertido en mercancía. No fue aniquilada la degeneración, ni extirpado lo parasitario. En cambio, la destrucción del mundo ya no es sólo una metáfora; apenas se sobrevive a la superproducción industrial de basura. Este ha sido el siglo de la desintegración, no sólo del átomo, sino de todo lo que es. La realidad es devorada por la virtualidad y la persona es engullida par la masa. La humanidad no fue elevada por el arte a un estadio superior. Lo humano languidece en la miseria de un sin sentido.
Por aquellos mismos días, hace cien años, posiblemente otra tarde semejante a la de Nietzsche en los Alpes, oculto en una cabaña perdida entre las nieves inconmensurables de Finlandia, Stanislavski meditaba ante el incierto porvenir del arte y se preguntaba por esa extraña relación entre la vida y el teatro; concentrado en el eje de su propia condición artística se proponía también encontrar un punto de partida que orientara el futuro de lo que se empeñaba en formular como arte del actor, y más precisamente se preguntaba por los impulsos inconscientes de la creatividad actoral. Y tal vez a nosotros, después de estos cien años, nos convendría pensar que en realidad, ambos de modo diverso pensaban en lo mismo.
Porque aquellos que según esa manera incesante de preguntar se plantean: cómo hago yo mis pensamientos y qué hacen de mí mis pensamientos, se convierten irremisiblemente en dramaturgos del pensamiento, tanto como en pensadores de ese devenir humano que todavía llamamos teatro y que es un incesante pensar ese enigma que todavía llamamos acontecer humano. Porque quien reflexiona sobre la condición del actor, en realidad reflexiona sobre la condición humana en un sentido radical: el del ser humano en tanto persona. Lo que es ya decir peligroso en estos tiempos difíciles para la subjetividad.
Como el atrevimiento de una mirada que se asoma más allá del velo multicolor del arte hacia el horrendo abismo de la vida, es el enigma que vincula el concepto sobre el actor al concepto del hombre como persona. Y más que ninguna otra cosa, a la flecha cruel con que Apolo pierde a los hombres en el equívoco, se parece el vuelo de la pregunta que atraviesa la más responsable historia de la reflexión sobre el teatro: ¿Qué hace aquel que actúa en la escena que lo hace llegar a ser aquel otro que no era y que apenas es, un instante después deja serlo, cada vez?
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lunes, 9 de febrero de 2009
miércoles, 4 de febrero de 2009
"Es más allá que actuar", dijo Gillian Hanna, una actriz de la audiencia en la parte alta del Royal Court's Jerwood Theater el martes por la noche. "Hay algo en reunirse en esta pieza particular y en esta actuación que me llevó a otro lado."
Ese lugar, dijo ella, con un desconsuelo que podía esperarse, fue "una estepa helada" o un apocalipsis.
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sábado, 24 de enero de 2009
Futbol Americano (Una Reflexión sobre la Guerra del Golfo)
¡Aleluya!
Funciona.
Les sacamos la mierda.
Hicimos que la mierda se les
regresara por el culo
Y que saliera por sus jodidas orejas.
Funciona.
Los hicimos mierda.
¡Se sofocaron en su propia mierda!
¡Aleluya!
Alabado sea el Señor por todas las
cosas buenas.
Les sacamos la pinche mierda.
Se la están comiendo.
Alabado sea el Señor por todas las
cosas buenas.
Hicimos volar sus huevos en
fragmentos de polvo,
En fragmentos de pinche polvo.
Lo logramos.
Ahora quiero que te acerques y me
beses en la boca.
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jueves, 15 de enero de 2009
sábado, 10 de enero de 2009
La España de Valle-Inclán
MIGUEL ÁNGEL VILLENA
Paradigma del intelectual menospreciado en un país inculto, mezquino y desagradecido, Max Estrella vagabundea por las calles de la capital en busca de algo de dinero mientras se topa con escritores vanidosos, obreros condenados a muerte por negarse a ir a la guerra de Marruecos, policías corruptos, ministros cínicos, periodistas cobardes y sumisos, prostitutas desquiciadas e incluso compañeros de juerga sin escrúpulos...